Los perfectos personajes imperfectos de Sally Rooney

Sobre ‘Gente normal’ y ‘Conversaciones entre amigos’

Fragmento de la portada de ‘Conversaciones entre amigos’. Literatura Random House.

Nos enamoramos de los personajes que llegamos a conocer. No necesitamos compartir sus inquietudes, simplemente nos cautiva saber que los conocemos. Nos tranquiliza saber qué pasos van a dar y adivinar cómo se van a sentir. Vemos cómo cometen errores y certezas; los acompañamos desde una distancia invisible. Incluso cuando nos sorprenden, nos lo esperamos. Esa es la forma en que las historias nos atrapan, parecen formar parte de nuestras vidas. 

Sally Rooney nos enseña el camino directo a lo más profundo de sus personajes. Sin pasajes excesivamente descriptivos, ni grandilocuentes reflexiones en primera persona; nos presenta a sus protagonistas del mismo modo en que conocemos a alguien; a través de su forma de expresarse, sus pequeñas manías; el modo en que se relacionan o cómo reaccionan ante determinadas situaciones. Entrando en su forma de pensamiento como si fuera el pensamiento propio; sin censura ni maquillaje. Los personajes de Rooney no pretenden aparentar, simplemente son. Y eso los convierte en alguien cercano. 

Echo de menos a Marianne y Connell, quisiera saber cómo continúa su historia, y me pregunto qué sucedería si conocieran a Francis y Bobbi. Si quizás Marianne también caería rendida ante los encantos de Nick. Mezclo a unos con otros, sin importarme que pertenezcan a universos separados. Y es que Rooney ha logrado con ‘Conversaciones entre amigos’ y ‘Gente normal’ crear un entorno que nos resulta conocido y, a la vez, solo le pertenece a ella. Historias complicadas contadas con la sencillez de cualquiera de nosotros y en las que no existe una definición del bien y del mal. Personajes reales que te embaucan para desesperarte unas páginas más allá. Nadie tiene razón y todo el mundo la tiene. 

Como en la vida misma, la perfección es una utopía; y sobrevivir a los errores es una cuestión de  ampliar el campo de mira. Analizar a las personas en su complejidad, no acotar; entender, que como Marianne y Connell, o Francis y Bobbi; las personas evolucionamos a ciegas. 

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