Los perfectos personajes imperfectos de Sally Rooney

Los perfectos personajes imperfectos de Sally Rooney

Sobre ‘Gente normal’ y ‘Conversaciones entre amigos’ Fragmento de la portada de ‘Conversaciones entre amigos’. Literatura Random House. Nos enamoramos de los personajes que llegamos a conocer. No necesitamos compartir sus inquietudes, simplemente nos cautiva saber que los conocemos. Nos tranquiliza saber qué pasos van a dar y adivinar cómo se van a sentir. Vemos cómo cometen errores y certezas; los acompañamos desde una distancia invisible. Incluso cuando nos sorprenden, nos lo esperamos. Esa es la forma en que las historias nos atrapan, parecen formar parte de nuestras vidas.  Sally Rooney nos enseña el camino directo a lo más profundo de sus personajes. Sin pasajes excesivamente descriptivos, ni grandilocuentes reflexiones en primera persona; nos presenta a sus protagonistas del mismo modo en que conocemos a alguien; a través de su forma de expresarse, sus pequeñas manías; el modo en que se relacionan o cómo reaccionan ante determinadas situaciones. Entrando en su forma de pensamiento como si fuera el pensamiento propio; sin censura ni maquillaje. Los personajes de Rooney no pretenden aparentar, simplemente son. Y eso los convierte en alguien cercano.  Echo de menos a Marianne y Connell, quisiera saber cómo continúa su historia, y me pregunto qué sucedería si conocieran a Francis y Bobbi. Si quizás Marianne también caería rendida ante los encantos de Nick. Mezclo a unos con otros, sin importarme que pertenezcan a universos separados. Y es que Rooney ha logrado con ‘Conversaciones entre amigos’ y ‘Gente normal’ crear un entorno que nos resulta conocido y, a la vez, solo le pertenece a ella. Historias complicadas contadas con la sencillez de cualquiera de nosotros y en las...
«La mujer helada» por Annie Ernaux

«La mujer helada» por Annie Ernaux

Reseñas atemporales de cosas que se publicaron hace siglos LA MUJER HELADA. Annie Ernaux. Editorial Cabaret Voltaire. 1981. «La máquina de mermarse a una misma se ha puesto en marcha» La protagonista de La mujer helada de Annie Ernaux conoce sus inquietudes pero las sacrifica por aquello que el entorno entiende que convierte a una chica en el prototipo de mujer completa. Negando la intelectualidad para alardear del sentimentalismo, reconociéndose vulnerable y huyendo de todo signo de independencia; asumiendo el rol responsable y conformista, haciendo de la audacia un secreto y de la libertad un sueño. Sus aspiraciones, mirada hacia adelante y atrevimiento, la definen y la convierten en la mujer inteligente, interesante y atractiva que llama la atención de ellos. Pocas cosas generan más deseo que la libertad ajena y la persecución de la misma con la intención de neutralizarla y apropiarse de ella. Qué mayor motivación que lograr convertirse en el objetivo de una mujer joven sedienta de experiencias. El amor de universidad y las conversaciones de igual a igual, hacen que pronto se encuentre con el «sí, quiero». La convivencia convierte a dos estudiantes, en un estudiante y una estudiante y ama de casa. Ocurre lo inesperado: «por primera vez me enfrento a la posibilidad de un fracaso con indiferencia». Las tareas del hogar y  la ignorancia de cómo llevarlas a cabo hacen a ella (y no a él) sentirse culpable. El tiempo de ella (y no el de él) se desdobla. Su vida (y no la de él) cambia. Y lo hace para siempre. Cuando una  joven sedienta de experiencias se convierte en lo que la...
«Éramos unos niños» por Patti Smith

«Éramos unos niños» por Patti Smith

Reseñas atemporales de cosas que se publicaron hace siglos ÉRAMOS UNOS NIÑOS . Patti Smith. Editorial Lumen. 2010. <<A veces yo solo quería levantar las manos y parar. Pero, ¿parar qué?. Mi maduración, tal vez.>> Si tuviera que señalar a aquellas personas que creo que mejor me conocen, escogería a las que han sido testigo de mi crecimiento emocional e intelectual. Conoces a alguien de verdad cuando sabes valorar sus cambios y que cuando estos llegan, tú permaneces. Patti Smith y Robert Mapplethorpe nunca dejaron de conocerse. Establecieron una relación basada en la mutua admiración y en el respeto; en la que uno aprendía del otro. El arte fue su vía de escape y su forma de expresar lo que sentían. Gracias a Éramos unos niños (Editorial Lumen) podemos conocer de primera mano cómo era ese universo creativo en el que habitaban Patti y Robert; un universo inmortal que desde su creación fue mutando. Como ubica la propia Patti Smith: << Fue el verano que murió Coltrane (…). Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterrey (…). Fue el verano de la película Elvira Madigan y fue el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito un encuentro casual cambió el curso de mi vida. Fuel el verano que conocí a Robert Mapplethorpe.>> Patti Smith relata cómo la llegada del pintor y fotógrafo la convirtió en lo que es hoy. A través de su historia de amor podemos adivinar cuáles eran sus miedos y hacia dónde miraba su necesidad artística. Sorprende ver cómo la...