#QueremosEntrar

Festeen Wilma

Estamos en 2015 y los menores de edad no pueden entrar en salas de conciertos en la Comunidad de Madrid. Ni como público ni como músicos. ¿Argumentos? Entre otros, la venta de bebidas alcohólicas en los recintos que acogen este tipo de eventos. Absurdo.

La Constitución defiende el acceso libre a la cultura sin embargo la música se ve perjudicada por su eterna asociación con la noche, la juerga y todo aquello que teóricamente puede resultar dañino a ojos de un menor. 

Desde FESTeen, festival de Cultura Joven de Madrid, se quiere iniciar un movimiento con la suficiente fuerza como para llegar a los que tienen el poder y en mi opinión, la obligación, de hacer que esta situación cambie. Para ello han organizado una mesa redonda en la que responsables de locales, músicos, periodistas y especialistas en la materia van a debatir sobre los pros y los contras; y hacer de esta causa una realidad. Su lema es: «Si te late esta causa, tu presencia es muy importante». ¿Y es que no lo es para todos?

Recuerdo cuál fue mi primer concierto. Era menor. Tenía 13 años. Mis padres me llevaron a ver a la que entonces era mi artista favorita, Alicia Keys. El concierto fue en el Palacio del Campo de las Naciones. No he vuelto allí pero en mi memoria es un lugar precioso en el que yo tenía una butaca asignada pero no fui capaz de sentarme durante todo el concierto. Fue entonces cuando comprendí la magia de la música en directo. Y no exagero. Para mí Alicia Keys era ella cantando en mi discman y me encontré con una la banda al completo. Recuerdo cómo se movían, interactuaban… Cómo todo el público aplaudía y coreaba las canciones. Lo que para mí había sido una experiencia individual se convirtió en un evento colectivo. No lo olvidaré jamás.

He hablado con músicos sobre cómo fue su primer concierto para demostrar que no es cosa de uno, que en esto todos estamos en un mismo bando y que la importancia de fomentar la música entre los más pequeños no es poca:

The New Raemon: Como público su primer concierto fue «uno de Iggy Pop en Zeleste», pero Ramón Quintana ha descrito la otra cara, su primer concierto como músico: «Mi primer concierto fue a los 14 años, en un antiguo cine de Vilassar de Mar transformado en un centro cívico. Siempre que paso por ahí con mis hijas les cuento la misma historia: “Ahí toqué por primera vez en público” y ellas responden: “Ya lo sabemos, pero nos hace gracias que lo expliques siempre”. La nostalgia, ya sabes».

Juan Aguirre de Amaral: «BB King en Zaragoza. Me escapé de mi casa porque oí el estruendo de la prueba de sonido. No sabía lo que iba a ver pero me atraía el “ruido”. Era muy pequeño. Me gané una bronca y me lo pasé increíble aunque no entendí nada de nada. El concierto era en la Hípica de Zaragoza. Viniendo de clase pasé por la puerta y me intentaba asomar por la valla porque sonaba la batería. Me alucinó.»

Mikel de Izal: «El primer concierto que recuerdo fue HIM, en una sala que estaba en algún punto de Euskadi que no recuerdo, creo que tendría 18 años o menos porque nos llevó el padre de un amigo.»

Zahara: «Cuando era niña vivía en Úbeda, una ciudad que tenía una programación cultural variada e interesante; y recuerdo mi infancia yendo al ballet, al teatro, viendo Les Luthiers o conciertos de Música Clásica junto a mi padre y mi abuela en el auditorio del Hospital de Santiago. Uno de los que más me gustaron fue la interpretación de “Las cuatro estaciones”, primero de Vivaldi y después de Piazzola. Una suerte poder disfrutar y aprender desde niña con la música en directo.»

Juancho de Sidecars:  «La primera vez que pagué una entrada y fui a una sala a ver un concierto tenía 14 años.   No teníamos la edad legal, pero entramos. Platero y tú en La Riviera. Fue acojonante… Si me hubiera tenido que esperar hasta los 18, me habría perdido muchas cosas y los Platero ya se habrían separado.»

Pancho Varona: «Mi primer concierto como público creo que fue Canned Heat en el Teatro Monumental de Madrid. Debió ser en el 74 ó 75, así que yo tendría unos 17 años. Hay que tener en cuenta que en esa época no venia ni dios a actuar en España. Sólo recuerdo que llevé la cámara de fotos de mi padre y la perdí. Por supuesto que mi madre me había dicho “¡ten cuidado con la cámara de tu padre!”»

Ale Acosta de Fuel Fandango: «Cualquiera con el que hables se acuerda perfectamente de su primer concierto, siempre es algo muy especial. En Lanzarote había en esa época muy pocos conciertos, era un acontecimiento para toda la isla cuando venía alguien a tocar. El mío fue con 11-12 años y el grupo Siniestro Total, el volumen fue lo que más me impresionó, escuchar la música por esos altavoces gigantes fue increíble. Las luces, la gente bailando, cantando, todo era nuevo para mí, me emocionó mucho. A raíz de ese momento me interesé mucho más por la música y empecé a amarla, tanto, que a día de hoy es mi pasión y mi forma de vida.»

Iván Ferreiro: «Yo fui a los 12 años a ver a Miguel Ríos. Y a los 13 a Siniestro Total y Golpes Bajos. No me dedicaría a esto si no hubiera ido…»

Julián Saldarriaga de Love of Lesbian: «Mi primer concierto en una sala fue en la sala Zeleste, ahora conocida como Razzmatazz cuando tenía 16 años. Corría el año 1992 y me llevó mi primo y mentor en el mundo del heavy y el rock. Le pidió permiso a mis padres y fui emocionadísimo sabiendo que aquello iba a ser especial. La entrada me costó 1.400 pesetas y todavía la conservo. Por cierto, los grupos eran Napalm Death, Obituary y Dismember en su celebradísimo tour europeo Campaña para la destrucción musical.»

Nacho Vegas: «A mi primer concierto siendo menor fui a los 14 años con un amigo. Ambos les dijimos a nuestros padres que dormíamos en casa del otro, porque además comenzaba tardísimo, como a la una de la mañana. La sala era un sótano enfrente de la playa de San Lorenzo que se llamaba el Dompedro, y actuaban Screamin’ Pijas y Penelope Trip, bandas a la sazón aún maqueteras, y puede que alguna más. Lo que más recuerdo, y lo que me hace pensar en lo ridiculo y aun antipedagógico de las normativas que impiden a menores asistir a conciertos, es que esa noche lo que vi y escuché me impactó de tal manera que pensé que yo quería intentar hacer lo mismo. Me di cuenta de que era posible. No íbamos allí a emborracharnos ni a drogarnos, íbamos excitados y emocionados a asistir a una experiencia emocional, sensitiva y colectiva, algo nuevo para nosotros. Fue una noche que nos dejó boquiabiertos y a mí prácticamnte me cambió la vida. El impacto de ese primer concierto fue increíble, pero antes de cumplir la mayoría de edad vendrían otros muchos que conribuyeron a nuestra educación musical, emocional y social: Mano Negra, los Ramones, Fugazi, los conciertos de tantas bandas de aquí, como aquellos colectivos en apoyo del movimiento por la insumisión… ¿Qué sentido puede tener impedir que los menores asistan a los conciertos, sean del tipo que sean? Solo se me ocurre uno muy claro: tratar de desmovilizar a la juventud en ese primer momento en el que estás tan lleno de energía y ávido de conocer cosas nuevas y compartir y experiencias. Mejor en casa, donde estamos solos y somos más inofensivos.»

Aquí toda la información sobre el debate del domingo, no dejéis de ir.

Menores

Más info sobre FESTeen pinchando aquí.

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