Loquillo: “Si no eres tú nadie se lo va a creer”

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La seguridad es una de sus virtudes. La autoridad con la que pronuncia cada una de sus opiniones casi las convierte automáticamente en sentencias. Tiene el don de saber el qué y el cómo. De modo que no sorprende la sinceridad con la que Loquillo defiende que Código Rocker es su trabajo más ambicioso; Nu Niles la mejor banda de rockabilly del país; y la combinación de ambos, algo único que solo podía haber ocurrido de sus manos. Realmente cuesta llevarle la contraria.

El que se alzara como una de las grandes figuras del rock and roll en España tenía una cuenta pendiente, hacer un disco de rock; algo que queda resuelto con el último trabajo que El Loco presentó ayer en la sala La Riviera de Madrid y que continuará presentando en los próximos meses por todo el país con la gira Mahou Cinco Estrellas. 

Sobre la ambición, el éxito, el respeto e incluso la escena indie, Loquillo se pronuncia en esta entrevista en la que el personaje se transformó en persona. O viceversa.

En Efe Eme hiciste la siguiente declaración: “Los que quedan son los ambiciosos y los creadores”.¿Crees que basta con tener una de esas dos cualidades o es necesaria una combinación de ambas?

Es la combinación de ambas. Si te pasas en una o en la otra estás perdido. Si te lo crees demasiado te conviertes en un egocéntrico que no ve el mundo porque claro, eres el centro del Universo. Y luego, si te pasas de creador puedes acabar componiendo o grabando un disco en medio del Amazonas. Creo que lo mejor es tener un equilibrio entre las dos cosas. Que cuesta.

¿Cómo sabe uno mismo en qué punto está?

Yo pienso que es importante tener alrededor a la gente que te equilibra. Si tienes a tu alrededor gente que se pasa el día, perdón por la expresión, comiéndote la polla, nunca te darás cuenta de eso. Es importante tener gente que te ayude a pisar la Tierra.  Yo siempre me he rodeado de lo mejor.

Aún cambiando de gente…

Siempre he procurado adaptar a las nuevas generaciones al proyecto. Por ejemplo, nunca me he negado a trabajar con gente más joven, todo lo contrario. Yo empecé siendo el más joven, y ahora soy casi el más mayor (se ríe). En ese sentido hay que tener claro que es muy importante aprender de los mayores.

Aprender de los mayores respetando a los jóvenes. De nuevo: equilibrio.

Eso es. De hecho mi banda suele ser un equilibrio entre las dos cosas. Igual que la técnica no puede prevalecer sobre la energía y sobre la actitud. Nunca puede llegar a matarla. Prefiero un grupo que no sea perfecto y que tenga actitud, a un grupo perfecto sin actitud porque eso se nota. Sería como comparar a los Guns N’ Roses con Mark Knopfler.

¿Dirías que Código Rocker es tu disco más ambicioso?

Sí. Pensaba que el más ambicioso sería Su nombre era el de todas las mujeres, pero creo que este tiene una ambición distinta que es el hecho de hacer un disco de rock and roll y rockabilly con 54 años y no parecer ridículo (risas). Por eso supongo que es mucho más ambicioso. Te enfrentas a una situación nueva: la de no intentar rememorar un tiempo pasado si no colocar unas canciones en el tiempo actual. Y sobre todo no parecer ridículo. Creo que aunque este parezca un proyecto de género o “una manía del Loco de esas que tiene de vez en cuando”, es mucho más ambicioso que ninguno.

Jackson Browne me dijo que para triunfar es necesario ser genuino. Por su parte, Pepe Robles de Módulos me dijo que lo determinante es ser original. ¿Qué opinas tú?

Yo en eso creo más en la trayectoria de Jackson. Lo primero porque es amigo, y después porque Jackson ha vivido muchísimo… desde los tiempos en que se lió con Nico -yo conocí a Nico en el 68. Jackson dice la verdad. Tienes que ser tú. Si no eres tú nadie se lo va a creer. A veces hay gente que lo disimula, pero opino que lo que quieres de un artista es que sea él. A mí me encantan las salidas de tono de Morrissey, por ejemplo. Me gusta la gente que es así. Que se equivoca, que mete la gamba; porque eso le hace distinto. No original, diferente. Y la gente no paga una entrada por ver a alguien que es como él; la gente paga una entrada por ver a alguien que hace algo que él no sabe hacer. Ser original creo que va implícito con ser tú, sin más.

Ser tú sin quedarte en lo que fuiste una vez.

Yo creo que la vida de un artista está implícita en la vida personal de uno. Si tu vida no avanza, ahí te quedas; y la música te da la opción de aprender constantemente. Johnny Hallyday me decía: «Loco, tengo 70 años y quiero hacer un disco en castellano». Y yo alucinaba con el hecho de que una persona con 70 años siga pensando en nuevos retos. Eso indica que está viva. El problema es la gente que llega a los 50, que es un momento fundamental en cualquier artista, y no se plantea nunca ir mas allá con todo lo que ha aprendido. Yo no me planteo la música si no es un aprendizaje. Cada disco que hago tiene que representar un paso más. En aprendizaje personal, en descubrir otras formas de hacer y trabajar con gente diferente.

“LA GENTE NO PAGA UNA ENTRADA POR VER A ALGUIEN QUE ES COMO ÉL”

Código Rocker incluye canciones que abarcan desde los setenta hasta 2010 y con las que entiendo que te sigues sintiendo cómodo, ¿ocurre con toda tu discografía?

No. Hay canciones que se hacen a una edad determinada. Yo las llamo “canciones urgentes” y forman parte de ese momento, esa situación y esa sociedad; además de tu situación personal. Por ese motivo uno tiene que aspirar a hacer canciones atemporales que se mantengan con el paso del tiempo. Quién me iba a decir que una canción como Piratas, que era un doo-wap, resulta que tenía una carga de profundidad con «todas las banderas son para quemar» que ahora está más en boca que nunca.

A veces da pena ver la vigencia de las canciones cuando ocurre en este sentido

El tema es grave, sí. Cuando grabé Quiero un camión, con la coña de la canción yo lanzaba un grito que era «¡Viva la Pepa» por la Constitución de Cádiz. Y eso está más vivo que nunca… Lo mismo Soy una cámara, homenaje a John Cassavetes. Yo creo que cuando haces canciones que tienen esa actitud permanecen en el tiempo y tarde o temprano se vuelven a escuchar otra vez. Sería algo curioso de analizar.

En Código Rocker está incluida una versión de I fought the law, canción compuesta por Sonny Curtis e interpretada por The Clash, ¿por qué incluir esta canción en un disco de rockabilly?

Porque la grabé en su momento, en 2004, y la compañía decidió que tenía que hacerlo con un artista de la discográfica. A mí me pareció bien la idea, pero no me gustó nada cómo quedó, simplemente porque éramos dos artistas totalmente diferentes que sentimos la canción de forma totalmente diferente. Siempre me quedé con las ganas de grabar la canción como yo quería. Y así ha sido.

Te alzas como uno de los grandes artistas de rock de nuestro país a la vez que dices que este es tu primer disco de rock and roll, ¿cómo es posible?

Cuando volví de Londres en el 1979 llegué abducido por las bandas de garaje y punk rock; además de por por el nuevo rockabilly que se hacía en Inglaterra y que se había fusionado con el punk. No era nada ortodoxo y cuando volví aquí, vi que toda la escuela de rockabilly española era muy ortodoxa. Evidentemente pensé que lo que tenía que hacer era dar un paso. Pero nunca hice un disco de rockabilly, no: partí de él para hacer otras cosas. Por eso ahora me apetecía trabajar en un disco así con una banda de género, que por otro lado en aquella época no había. Todos aspirábamos a sacar un sonido que no sabíamos hacer, ni los productores sabían buscar. Era una entelequia hacer un disco de rock entonces. Por eso lo he querido hacer ahora, es el momento y nadie lo esperaba. Tampoco tenia por qué hacerlo, pero sí existía una necesidad personal. Era un disco que me faltaba en mi discografía, sin duda. Después de haber hecho proyectos audaces como La vida por delante, Mujeres en pie de guerra, Nueve tragos, disco de jazz, … necesitaba hacer un disco de rock para volver a reiniciar todo el proceso creativo.

¿Habría sido posible este disco sin Nu Niles?

No. No habría sido posible, no. Te lo digo claro y directo. La idea parte del hecho de que había una necesidad en ciertos ambientes del rock barcelonés, de que pudiera darse ese momento. De que el Loco pudiera recuperar a los Nu Niles, que es una banda que ha sido ignorada por la prensa cuando ha estado tocando por todo el mundo. Es curioso, pero el rocakbilly siempre ha sido un género dejado de la mano de Dios. Teníamos a tipos que estaban tocando por todo Estados Unidos, un músico español como Mario Cobo… Y nadie se ha enterado de ello. Esto también era una manera de reivindicar a la banda, a Mario Cobo y el rock and roll hecho en Barcelona.

“¿QUÉ QUIERE UN POLÍTICO? SER UNA ESTRELLA DE ROCK”

Hace unos días entrevisté a M Clan y les hice una pregunta parecida a la siguiente. El rock es el género más reivindicado por los artistas. Tú lo reivindicas, ellos lo reivindican y muchos otros, ¿por qué reivindicar esta etiqueta? No sucede con artistas pop…

Porque el rock and roll  -lo que pasa es que Tarque hace un género más basado en el hard rock- es el género más imitado y que menos se escucha en la radio. Es decir, se imita su estética, su postura, su puesta en escena… y en cambio no se escucha nada de ello. Todo el mundo quiere ser rockero o parecerlo. Los cantautores de golpe se pusieron todos con una banda cuando antes decían que nosotros éramos música imperialista yankee. Y de golpe todos aparecieron con bandas. Por otro lado los cantantes melódicos salen en fotos intentando parecer Elvis Presley. Por eso entiendo a Tarque cuando dice eso: «Perdón pero nosotros somos los de verdad y estamos hartos de que anuncios de televisión, la moda, y demás, estén copiando totalmente la estética de rock and roll». Y que encima luego no se hable de la gente que realmente lo hace. Es algo que ha ocurrido siempre desde que tengo uso de razón, desde que apareció la película Grease, que fue como una patada en el culo. Vendiendo el rock de una época determinada como una tontería (risas), alucinante. Partiendo de esa base, la utilización de todos los clichés y tópicos del rock and roll están copiados y llegan al punto que también se convierten en política. ¿Qué quiere un político? Ser una estrella del rock. Ser como nosotros. Y que le aplauden. Y que le quieran. Y que canten su eslogan. Acojonante. Es muy divertido.

Sin embargo algo que echas de menos es la reivindicación en el rock.

Yo creo que en los últimos 20 años se ha dejado escapar una generación espectacular de músicos que coincidieron en un momento muy difícil en que la música desapareció de la televisión. Se había llegado a un punto muy bueno de fusión entre lo que fue los 80 y el inicio de una nueva de generación de músicos indies. Sonaba todo el mundo, hasta que de golpe dejamos  de sonar todos y apareció Operación Triunfo. Evidentemente ahí se buscó romper una dinámica que existe en todos los países que nos rodean y es lógica: la aportación de cada generación, formar una industria, dignificar el oficio… todas esas cosas que tienen en todo el mundo menos aquí. Ahí se rompió todo y tardará en recuperarse. La red salvó un poco eso, se convirtió en el único sitio en el que los grupos podían ser escuchados porque no había otro lugar. Radio 3 y alguna emisora pirata, pero poco más.

Mencionabas la red como salvadora y nunca he leído o escuchado ninguna opinión tuya acerca del crowdfunding, ¿qué te parece esta forma de financiación?

Yo lo entiendo. Pero es que nosotros cuando éramos muy jóvenes, digamos que utilizábamos otros medios no legales (risas) para financiarnos… A mí me parece bien esta bonita forma de financiarse, pero es deber favores a mucha gente. Yo lo que quiero o me gustaría que se entendiera es que, en esa época,  yo por ejemplo he hipotecado tres veces mi casa por pagarme un disco porque no tenía compañía. Lo he hecho, no me he cortado nada. Pero en otras épocas hemos utilizado medios no legales para conseguir el dinero para hacer las cosas. Y ya está. Es que es así. El crowdfunding está muy bien, queda muy bonito, muy solidario; pero a mí no me gusta deber favores a nadie.

Desde la perspectiva del fan es muy bonito porque forma parte del proyecto

Dylan decía que no hay nada más peligroso que un fan. Más que una pistola cargada. 

Has mencionado alguna vez “la escena indie”, hablando no precisamente desde el cariño… Salvo excepciones como Los Planetas o Love of Lesbian. ¿Qué ocurre con esta escena?

Bueno, yo respeto a la gente que me ha respetado. He tocado con Chinarro por ejemplo. Así que a la gente que respeta, yo la respeto. Sí que hubo un momento en que muchos despotricaron olímpicamente de muchos músicos de los 80. Y ellos ya no están. Es muy divertido porque tanto que hablaban y ya no están, ¿dónde están? El mayor error que puedes cometer en el mundo de la música es matar al padre. Eso en el rock se paga caro. Yo siempre diré que aprendí o me metí en esto porque vi a Los Salvajes, a Los Sirex, a Los Bravos… Para mí son pioneros, son gente que hizo algo muy difícil en un momento muy difícil. Y nunca me los he cepillado porque eran mayores que yo. Todo lo contrario. Los Beatles siempre adoraban a Chuck Berry y lo mismo los Stones. Yo creo que eso es una postura muy snob. Lo único en lo que ellos tenían algo de razón en su momento fue que, evidentemente, en muchos casos hubo cierta autocomplaciencia a finales de los 80, pero también la hay ahora mismo en el mundo indie. De hecho ya han aparecido dos libros que se ponen a parir entre ellos. Hay cosas que no se deben decir porque después te las comes. Pero bueno, si no llega ser por Santi Balmes, Alfonso Alcalá no estaría tocando conmigo porque fue él quien me lo presentó. O también está The New Raemon. En definitiva, yo estoy siempre con la gente de la que puedo aprender y que respeta mi trabajo. Lo contrario es absurdo.

Llama la atención ver esos dos mundos colisionar en un festival como el Sonorama, en el que además, el público cantaba las canciones de tu repertorio como las de cualquier otro artista del cartel.

Es lógico, somos cultura popular, pero tienen que pasar diez años para que eso se entienda bien: que cualquier canción que ha sido un emblema de una generación, traspasa. Por ejemplo, John Boy de Love of Lesbian ya es un éxito planetario. Podría hacer hasta yo una versión de ella. Ya ha traspasado ese muro. Y dentro de diez años será un hit que lo conocerá todo el mundo incluso el que no sepa quiénes son Love of Lesbian.

Justo Bunbury hizo una versión de Maldita dulzura de Vetusta Morla.

Claro, es algo que va a empezar a ocurrir. Por qué no.

Una amiga en común me dijo: «Al Loco o le quieres o le odias», ¿crees que esa es la clave del éxito?

Las dos cosas son muy bonitas. Que te quieran es cojonudo y que te odien también, porque odiar es una manera de querer a alguien. Lo peor es que no levantara ninguna pasión, ¡eso sería insultante! Lo bueno que tiene es que cuando la gente que me odia me conoce cambian de opinión y se derrumban esas barreras. Se les pasa rápido. Pero vamos, pienso que un artista de mi nivel tiene que ser odiado y amado. Y evidentemente lo peor que le puede pasar a un artista es que no le quieran ni le odien. Eso es terrible. Si te pasa, ya puedes dejarlo.

Texto y foto: Wilma Lorenzo.

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