Las mejores historias hechas canción de 2015

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La apropiación de la canción y su extensión como parte de la persona. Como ya hiciera en 2014, con el final de este año quisiera otorgar a la canción el protagonismo que se merece en una historia (la mía) que este año 2015 ha contado con siete intérpretes de una misma banda sonora. Por encima del álbum, la promoción, la gira o un concierto; este es mi resumen del año. Las siete canciones que más y mejor han sonado en mis altavoces; aquellas que me han aportado algo, aquellas que no están de paso.

“Should have known better” de Carrie & Lowell de Sufjan Stevens: Romperse por dentro. Empatizar con el dolor ajeno y con la desesperada búsqueda e intento de poner remedio a lo irremediable. La sensibilidad en su extremo más oscuro. Stevens, este álbum y esta canción, me convirtieron en testigo del momento más intenso y emocional del año: el concierto de presentación en el Teatro Circo Price. Y su huella aún se adivina.

“Escápula” de Dadnos Precipicios de Egon Soda: Declaración de amor. «La belleza exacta en el preciso momento». De nuevo la búsqueda de una solución, que en esta ocasión sí respira esperanza. Descubrir el sentimiento, asumirlo y expresarlo; nada más, ni nada menos. Egon Soda son los culpables del mejor álbum nacional del año gracias a una relación de correspondencia entre música y letra, en la que ninguna de las partes está por encima de la otra.

“London Thunder” de What Went Down de Foals: La asunción del adiós, la resignación. La disconformidad frente a la estabilidad que llama a la puerta. El vacío que provoca ceder, huir y renunciar. Agarrarse a la rutina y aún así hacerse preguntas. Eso es Foals, Yannis Philippakis y el triunfo del instinto.

“Levitation” de Depression Cherry de Beach House: Elevación. Conexión. La energía entre dos personas capaces de bloquear el mundo a su alrededor. Definición del enlace irracional, argumentación de lo mágico. Beach House ha descrito sensaciones con música a lo largo de sus dos álbumes este año, el mencionado Depression Cherry y Thank Your Lucky Stars. Ralentizando el tempo de todo aquello que no forma parte del “tú” y del “yo”.

“Stay in my corner” de Yours, Dreamily de The Arcs: Quédate. Sin adornos, ni metáforas. Solo un «quédate». La belleza del que no necesita más que la tranquilidad de saber que tiene a esa persona a su lado. El álbum debut de The Arcs y la necesidad de expresión de Dan Auerbach  (The Black Keys) cubierta. Y sobre todo, una canción entera.

“Left behind” de Lay Low de Lou Doillon: El optimismo sosegado. La tranquilidad de mirar hacia delante sin dejarse perturbar por el pasado. La felicidad del presente, el carpe diem. Lou Doillon es una artista del aquí y del ahora. Carisma apacible que se multiplica sobre un escenario. La definición de mujer en mayúsculas.

“Long & Lost” de How Big, How Blue, How Beautiful de Florence + The Machine: La adicción. Demasiado tarde para volver allí donde nada importaba. En tierra de nadie la nostalgia, la rabia y la impotencia, son las reinas de la desesperación. Florence presumiendo de fuerza hasta para reconocer sus debilidades.

Os invito a escuchar mi selección en Spotify. Podéis pinchar aquí para recordar cuáles fueron mis canciones de 2014. En Efe Eme y Notodo encontraréis también un repaso del año musical a cargo de todos los periodistas que colaboramos en ambos medios; y os dejo aquí (no sin sufrir) mis cinco nacionales e internacionales.

NACIONALES

“Dadnos precipicios” de EGON SODA

“From the city to the ocean side” de L.A.

“La calma chicha” de TULSA

“Oh, Rompehielos” de THE NEW RAEMON

“Drenad el Sena” de MI CAPITÁN

INTERNACIONALES

“Carrie & Lowell” de SUFJAN STEVENS

“What Went Down” de FOALS

“Duets” de VAN MORRISON

“The magic whip” de BLUR

“Coming home” de LEON BRIDGES

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Texto y fotografía: Wilma Lorenzo.

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