Las mejores historias hechas canción de 2014

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El verdadero motivo por el cual una canción nos gusta es porque conectamos; ya sea porque su historia nos afecta o porque vemos parte de nosotros en ella. Después vendrán los arreglos, la producción, «el todo»; pero lo primordial es ese flechazo que se produce cuando escuchas un tema y te descubres mirándote en un espejo. La música nos salva de la soledad que implica según qué sentimientos para hacernos reflexionar, sufrir, olvidar o potenciar nuestro estado emocional. Así que estas son cinco canciones (por supuesto, hay más) que este año han dejado de pertenecer a sus autores para convertirse en mías. Gracias a todos ellos por el regalo.

“Cuarteles de invierno” de La Deriva de Vetusta Morla: Un alegato a la dualidad, la lucha con uno mismo, aprender a diferenciar entre lo que uno quiere y lo que es correcto;  verse encerrado en ese doble filo sin saber bien cómo hay que proceder. La identificación llevada a su máximo esplendor. Eso es lo que me ocurre con esta canción.

“Hiroshima mi amor” de Sierra y Canadá de Sidonie:  La llegada atemporal de dos personas a un estado emocional en ruinas. El mundo tal y como tú creías que era ha sido devastado; te acostumbras y llegas a sentirte cómoda caminando entre la chatarra que generó el desastre. La resignación y la asunción de tu nueva helada forma de ser te da fuerza y te convierte en inmune. 

“Sin salida” de La mansión de los espejos de Carmen Boza: Encontrar la salida de Hiroshima. Esa es la búsqueda de esta canción que significa para mí el anhelo de la inocencia perdida. El deseo de la recuperación y la desaparición de las barreras construidas por uno mismo que convierten la vida en callejones sin salida.

“Miedo” de El cariño de Modelo de Respuesta Polar: El bucle en negativo. El encierro y dependencia que encuentran su forma de expresión en el miedo a reconocer sentimientos que no los creemos como propios y sin embargo florecen cuando las defensas escasean. Canción que explica por qué el corazón siempre gana a la cabeza.

“Canción infinita” de Nueve de Rufus T Firefly: El bucle en positivo. El triunfo que supone cuando corazón y cabeza coinciden; la historia de amor perfecta por su imperfección. La necesidad luchando contra las ganas de salir corriendo. Pero siendo esa huida siempre con el camino de vuelta aprendido.

Texto y fotografía: Wilma Lorenzo.

2 Comments

  1. Buena selección. Escucha si tienes oportunidad En El Quinto Cielo de La Milker Band.

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    • Gracias!!

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