Foals: What Went Down

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What Went Down (Warner, 2015) se me antoja una obra autobiográfica con subidas y bajadas emocionales que Yannis Philippakis ha logrado enmascarar, mostrando sus preocupaciones a través de su reflejo evitando así el contacto directo. El cuarto larga duración de Foals defiende una estética y genera un ideario; consta de diez temas que hacen las veces de escenas que aún conformando una misma película gozan de su propia dirección de fotografía. 

Por primera vez Foals han confiado en el instinto por encima del control obsesivo. Influenciado por el pintor expresionista Jackson Pollock, en declaraciones a NME, Yannis reconoce haberse sentido atraído por la furia creativa que implica no reescribir canciones y dejarse llevar por el primer pensamiento. Y lo cierto es que la máxima de no buscar la perfección y entender que un impulso, por serlo, ya es perfecto, se traduce en un álbum de potencia orgánica. Y sin embargo la personalidad de la banda ha sobrevivido al cambio.

El tema que abre el disco, “What Went Down” es de una urgencia revolucionaria. «When I see a man I see a lion» se convierte en el lema defendido a voz en grito con el que Foals dicen: «aquí estamos». Guitarras que rompen los silencios de forma repetida, sintes que aceleran los latidos, voces y sonidos en segundo y tercer plano rellenando un espacio que no estaba vacío.

Las líneas de guitarra y la reiteración de riffs en temas como “Birch Tree” son una constante en el nuevo de Foals. También lo son los matices interpretativos de la voz en cada parte de cada canción, el juego de intensidades y los cambios rítmicos. Con What Went Down los ingleses han conseguido construir un álbum que fluye sin esfuerzo. Los medios tiempos “Give it all” y “London Thunder” son cara B de los frenéticos “Snake Oil” y “Albastross”; siendo los cuatro, vértices alejados de un mismo cuadro.

Pero si hay dos temas que son de obligada escucha son el irresistible hit “Mountain At My Gates” junto al reflexivo “A Knife In The Ocean”; nada que ver el uno con el otro y sin embargo igual de necesarios y fundamentales para entender el proceso de transformación de Foals. Una evolución que debe su ser a la desaparición del miedo y la ausencia de obstinación en virtud de la victoria de la realidad del primer pensamiento.

Texto: Wilma Lorenzo. Imagen: Portada What Went Down.

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