JOAN S. LUNA: “Lo mínimo que se merece un artista es respeto por parte de la gente que le valora”

JoanSLuna.MaybeSilvia

Respeto y pasión. Estos serían los dos pesos que equilibran la balanza de Joan S. Luna a la hora de hablar del periodismo musical y las máximas que defiende como jefe de redacción de la revista Mondosonoro. A lo que se suma la empatía y la capacidad de conectar con el lector. Entender que la labor del periodista es ofrecer un análisis, no objetivo pero sí fiel; y servir de canal de difusión de novedades y descubrimientos.

Con esa filosofía Mondosonoro acaba de cumplir 20 años. Su base es la actualidad. Hablar del hoy y del mañana dejando un poco de lado el pasado. Y su criterio, aunque suene redundante, es el suyo propio; aunque siempre en positivo. Como afirma Joan “las peores críticas de Mondosonoro son los discos que no aparecen en nuestras páginas”. Así que habrá que pasar lista si queremos saber qué no gusta en absoluto en la redacción de Mondosonoro porque en la revista no encontraremos grandes puñaladas. Y la verdad es que para qué.

¿Crees que para dirigir una revista basta solo con ser buen periodista?

Para dirigir una revista de las características de Mondosonoro, obviamente ser buen periodista ayuda, pero creo que hay algo que es más importante. Y ese algo es conectar. Conectar, no con la línea editorial, sino con la forma de entender la música. Es más importante conectar en el sentido más didáctico y de fan que realmente ser una persona que escriba muy muy bien. Te explico por qué. Hay gente que escribe muy bien y eso ayuda a transmitir lo que quieres decir sobre un disco pero lo que es fundamental es tener el background suficiente para analizar ese disco con la perspectiva más amplia posible. También es imprescindible tener la sensibilidad suficiente – por llamarlo de alguna forma – como para transmitir a la gente lo que va a encontrar en un disco.

Eso es algo que se va aprendiendo con los años y la experiencia.

Sí, absolutamente. Es algo que se aprende. Yo al principio, cuando tenía quince años, hacía un fanzine cutrísimo; y el embrión de Mondosonoro también era un fanzine. Y ninguno teníamos un background suficiente. A base de meterte tanto en la música vas descubriendo un montón de nombres y empiezas a establecer esos lazos y esos puentes que hay entre un grupo y otro. Nosotros tenemos críticos que son periodistas y son muy buenos; pero también los hay que no son periodistas y son muy buenos del mismo modo. Con lo cual yo creo que se pueden sustituir unas aptitudes por otras.

¿En qué faceta te sientes más cómodo?, ¿jefe de redacción o crítico?

Si por mí fuera estaría constantemente escribiendo sobre discos. El problema es que en una revista de las características de Mondosonoro se acumula tal cantidad de pequeños trabajos que no tengo tanto tiempo para dedicarle a los textos. Yo antes escribía muchas más críticas de discos y hacía muchas más entrevistas de las que hago ahora. Ahora mi labor es planificar y distribuir trabajo; intentar aclararnos con lo que queremos sacar y lo que no. Pero desde luego yo como mejor me lo paso es, primero escuchando discos; y segundo escribiendo sobre ellos para intentar que otras personas que no lo hayan escuchado se interesen.

Resulta paradójico ver cómo en la carrera de un periodista ascender supone escribir cada vez menos.

Sí. Cuando eres un colaborador de una publicación o freelance que escribe en distintos medios es cuando más te vas posicionando y más vas posicionando tu firma y consiguiendo que se entienda tu forma de escribir y comunicar. Cuando entras en plantilla de una redacción cedes ese protagonismo a otras personas pero en el fondo sabes que el proyecto o la revista que tienes en las manos sigue siendo muy tuyo, solo que de otra forma.

Antes hablabas de lo fundamental de conectar y de saber comunicarte con el lector, ¿tú te sientes identificado con vuestro público?

Hombre, yo me siento identificado con nuestro público cuando coincidimos en grupos. Pienso que en Mondosonoro somos gente muy distinta la que opinamos, así que no todos los grupos de los que hablamos me gustan. Pero sí me identifico con nuestros lectores cuando veo que son muy fans de los grupos. Yo en muchas ocasiones discuto sobre música porque defiendo a los grupos que me gustan. Para mí eso es fundamental porque estoy trabajando en algo que es una extensión de lo que un día fue un hobbie y lo que me hace gracia es que aún hoy lo sigue siendo. Para mí escuchar música, ir a conciertos y descubrir bandas sigue siendo lo fundamental de esto.

¿Y qué es lo fundamental para hacerse respetar como periodista dentro del ámbito de la música?

La verdad es que nunca me lo he planteado. Diría que el puesto que ocupo ahora mismo ha sido, no fruto de la casualidad, pero sí de la constancia. Cuando vienen nuevos colaboradores, además de por el tipo de textos, se ve muy claro al cabo de poco tiempo qué gente realmente vive lo que está haciendo. Y ves que va a tener una trayectoria. Es algo vocacional. La gente que realmente acaba viviendo de esto o que al menos lo intenta y lo persigue, es aquella que tiene madera de escribir sobre música. Ese es el único modo de hacerse respetar.

¿Y qué ocurre con el periodismo musical frente a otras especialidades?, ¿por qué nunca se consigue un reconocimiento parecido?

Eso siempre ha sido así. Es una cosa injusta y no lo digo porque yo requiera protagonismo pero obviamente, esta situación refleja la forma en que el país entiende la música: no como cultura. La reputación de los críticos británicos, norteamericanos o franceses está muy lejos que la del mejor periodista musical del este país. Tenemos algunos programas de radio pero sobre todo manda la radio fórmula, en televisión la música no tiene casi protagonismo, los periódicos generalistas dedican una parte muy pequeña y además se suele dar siempre espacio a los artistas más convencionales y comerciales que tienen siempre detrás una plataforma promocional importante…. Ese es nuestro problema. No sé si alguna vez cambiará. Yo creo que la situación de la música en un país como el nuestro empezará a cambiar cuando veamos habitualmente eso que pasa en países como Inglaterra: ver en los mismos conciertos a padres, hijos, abuelos… Cuando la música sea algo con lo que todo el mundo comulgue y que traspase barreras generacionales, algo habrá cambiado.

¿A qué otros periodistas admiras tú?

No soy mucho de firmas en concreto. Aquí hay mucha gente buena pero no hablaría de admiración porque estamos en unas mismas condiciones, pero una vez miras fuera admiro y tengo mucha envidia cuando veo todos esos periodistas americanos que tienen la oportunidad de quedarse cuatro días con un entrevistado compartiendo su vida cotidiana y escarbando mucho en su música para hacer un muy buen artículo. Nosotros eso no tenemos oportunidad de hacerlo. Admiro cuando me encuentro con grandes periodistas que han conseguido sumergirse en la música de una forma diferente al resto de personas: gente que es capaz de hacer libros teorizando sobre una forma de entender la música como pueda ser Simon Reynolds – aunque no todos sus libros me gustan por igual. O también Neil Strauss y sus entrevistas. Ojalá pudiéramos hacer algo como lo que hace él.

Centrándonos ya en tu trabajo. ¿Cómo se seleccionan los contenidos en Mondosonoro?

Hay una primera selección de las cosas por las que nosotros nos interesamos además de las que nos ofrecen. Vamos haciendo criba. Después tenemos una reunión unas cinco personas en la que cogemos toda la cantidad de contenidos y distribuimos su importancia dentro de la revista. La portada sigue siendo muy importante en papel e intentamos afinar muy bien

¿Qué requisitos tiene que tener un artista para ser portada?

Primero hay un tema fundamental que es que sea de actualidad. No somos una revista que publique artículos retrospectivos, al igual que tampoco publicamos artículos de portada sin entrevista. Por lo tanto siempre será una entrevista y un lanzamiento de actualidad. En segunda posición el requisito es que a alguno de nosotros nos guste mucho el grupo. Si nos gusta a todos mejor. Por eso tenemos tantas reuniones en Mondo porque lo importante es que al menos haya una persona a la que le guste muchísimo el grupo de la portada y convenza al resto de que merece la pena. Con esto lo que estoy diciendo es que ha habido portadas de Mondo con grupos que a mí no me interesan demasiado pero que, por ejemplo, a Don Disturbios le flipaban o viceversa.

¿No crees que basarse en la actualidad supone ser esclavo del plan de promo de las bandas?

En cierta manera sí pero es que nosotros somos una revista fundamentalmente de actualidad. Aunque piensa que en nuestro caso algunas de nuestras entrevistas son con artistas cuyos discos aún no se han publicado en España. Pero sí, la actualidad es una de nuestras máximas y creo que el motivo es que somos gente que siempre queremos escuchar grupos nuevos. Además ya hay revistas en España que hacen una labor más de análisis y artículos en profundidad. Ese no es nuestro terreno.

Mondosonoro es un medio independiente que sin embargo depende de la publicidad, ¿no os gustaría ser realmente independientes?, ¿es imposible?

Yo creo que es imposible. Recuerdo que al principio nos decían que al ser una revista gratuita y vivir de la publicidad, seguro que nos presionaban mucho más que a otras revistas y que los contenidos estaban ligados a ella, etc. Y en primer lugar cualquier revista de pago musical o no musical depende mucho de la publicidad. Probablemente no puedan salir sin esos tres anunciantes clave que invierten en ellas. Nosotros trabajamos con muchos anunciantes por lo que no tenemos que ceder ante la presión porque no dependemos de tres publicidades puntuales. Y antes, cuando los anunciantes eran discográficas, quizás sí podía haber más problemas, pero eso ha cambiado muchísimo. Ahora mismo la publi de discográficas es muy poca. Casi toda son de festivales a los que les interesa mucho más que aparezca la info que lo bien o mal que hables de lanzamientos o bandas. Es una cosa que no tiene tanta relación como el pasado.

Aún así, si en un mes anunciáis la gira de X banda al menos en ese número no podréis ser duros con ellos.

Bueno, es que ocurre otra cosa. Nosotros siempre defendemos que las criticas deben ser constructivas. Una de las cosas que tenemos nosotros y por la que a veces hemos tenido conflictos, es que nosotros cuando un grupo vemos que no vale la pena no solemos hablar si quiera de él. Eso lo saben muchos anunciantes, que por mucho que anuncien a su artista en la revista nosotros no vamos a hablar de él si no nos gusta.

Yo siempre he sido de la opinión de que si tengo un espacio o tiempo limitado para hablar de algo, mejor que sea algo que me guste.

Mismo punto de vista que yo. Las peores críticas de Mondosonoro son los discos que no aparecen en nuestras páginas. Puede haber críticas negativas pero los artistas que verdaderamente no nos gustan son los que nunca aparecen. Y si aparece una muy mala crítica de alguien es porque es un artista al que generalmente hemos seguido y guarda mucha relación con la revista pero de pronto publica un disco que nos parece malo o no nos interesa.

Para terminar, una de cal y una de arena para el periodismo musical en España.

Lo bueno que tiene la crítica musical en este país es que sabiendo cómo están las condiciones y que es un mundo en el que no se gana dinero, la gente que está aquí realmente lo vive, le interesa la música y es algo que forma parte de su vida. En el sentido contrario lo peor que puede existir para la critica musical son los críticos que en muchas ocasiones, según llevan más años de experiencia, llega un momento en el que creen que están por encima del bien y del mal; por encima de los propios artistas de los que están escribiendo. Las críticas de discos que faltan el respeto a los artistas es lo peor que puede pasar al periodismo musical, porque hacer y publicar discos no es fácil y lo mínimo que se merece un artista es respeto por parte de la gente que les valora.

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *