Sufjan Stevens: Carrie & Lowell

Sufjan Stevens: Carrie & Lowell

«This is not my art project, this is my life / Esto no es mi proyecto artístico, es mi vida». De este modo describe Sufjan Stevens Carrie & Lowell (Asthmatic Kitty, 2015), su último larga duración en el que el tacto supera la dimensión de la piel para calar a todos los niveles. No puede ser más exacta la definición y más sincera la motivación que llevó a Stevens a componer estos once temas en los que profundiza en la herida; canciones que duelen aún sin conocer la historia que las sustenta y que resultan implacables una vez descubres que son consecuencia del sentimiento de pérdida causado por el fallecimiento en 2012 de Carrie, su madre. Lowell se corresponde con su padrastro, quien mantuvo una relación de cinco años con Carrie. Fue durante ese período, durante la relación entre Carrie y Lowell, cuando el cantautor pudo conocer superficialmente a su madre. Y en ese vago recuerdo catalizado por la incapacidad de recuperar el tiempo perdido y la ansiedad de comprobar que no hay vuelta atrás, se basan sus nuevas canciones.  Sufjan solo pasó tres años de su vida con ella. Esquizofrénica, alcohólica y depresiva; se apartó de su marido (también alcohólico) y de su hijo; llevando lejos de la familia su necesidad de autodestrucción. Sufjan explica en  Pitchfork cómo fue pasar juntos sus últimos días. No sintió remordimiento ni enfado; se descubrió empeñado en mostrar su amor incondicional e irracional. Contra todo pronóstico, la pérdida de su madre, esa gran desconocida, provocó en él el más intenso de los dolores; hasta el punto de sentirse poseído por su espíritu llegando a desear su propia autodestrucción. El álbum está plagado de sobriedad, coqueteando con el...
Flo Morrissey

Flo Morrissey

Qué importantes son los 30 primeros segundos de una canción, más cuando nadie quiere dedicar más de 15 a nada. El primer tema que escuché de Flo Morrissey fue «Pages of gold». El carácter del punteo de guitarra inicial ya empezaba bien, pero fue irrumpir la voz de la joven (jovencísima, 20 años) Morrissey, y saber que escucharía la canción completa. El pasado mes de junio fue publicado Tomorrow will be beautiful, álbum debut de la artista que lleva desde los 17 años subiendo sus composiciones a Soundcloud. Diez piezas de belleza incuestionable editadas por el sello Glassnote y producidas por Noah Georgeson, quien ha trabajado con Devendra Barnhart o The Strokes entre otros; pero que ayudó a llamar mi atención hacia esta nueva artista al ser el productor de Mujer Divina, el álbum homenaje a Agustín Lara realizado por Natalia Lafourcade. El valor añadido de Tomorrow will be beautiful son los arreglos, cuidadosamente orquestados, y la modulación de la voz. “If you can’t love this all goes away”  comienza a voz y piano; creciendo la instrumentación y con ella la canción; juegos de dinámica que hacen protagonistas a baladas y medios tiempos que están lejos de convertirse en «música de fondo». “Betrayed”, “I only like his hat, not him” o “Wildflower” son el mejor ejemplo, canciones de contenido y convivencia de sonidos que enriquecen la sencillez de las composiciones de Flo Morrissey. Te gustará si escuchas Lucy Rose, Cat Power o Daughter; pero también Radiohead, Damien Rice o Dry the River. Y podrás disfrutar de ella en directo en Dcode Festival 2015 el próximo 12 de septiembre. Puedes escuchar...
Leon Bridges: Coming Home

Leon Bridges: Coming Home

La atemporalidad es una virtud de la que pocos pueden presumir y Coming Home (Columbia Records, 2015), el álbum debut de Leon Bridges, contiene diez canciones que hoy ya suenan a siempre. A sus 25 años el artista estadounidense presenta un sonido que sin ser innovador, es novedad. Las tendencias son cíclicas; y el blues y el soul están de enhorabuena, pero Coming Home no es otro disco más. Coming Home está hecho desde dentro; Bridges es un joven atrapado en otra época, dueño de una sensibilidad que convierte su voz en un medio de transporte con parada única en los cincuenta. Austin Jenkins de White Denim fue el primero en descubrir el talento de un joven Bridges cuando ni siquiera tenía en mente grabar un álbum. El azar quiso que sus caminos se cruzaran y que Austin fuera a uno de sus primeros conciertos. Ese primer show y los apenas tres años de experiencia de Leon respaldados por su clara vocación musical, fueron suficientes para que Austin, junto a Josh Block también miembro de White Denim, decidiera encargarse de la producción del primer LP de aquel chaval que respiraba soul. El resultado, brillante. Las baladas y los medios tiempos se suceden a lo largo de 34 minutos. La impronta de White Denim es definitiva, de hecho Coming Home se me antoja como una versión lenta de Corsicana Lemonade (Downtown Records, 2013) o el paso siguiente de la banda de Texas, aunque con una estética visual y sonora más cercana a Otis Redding o Sam Cooke; alejada de la fusión y la tendencia rock propia de Jenkins y los suyos. Pero en definitiva,...
Descubriendo ‘Paramales’

Descubriendo ‘Paramales’

Una vez más los Estudios Reno se convirtieron en el perfecto escenario para resolver la incógnita que se esconde detrás de Paramales. El pasado miércoles Xoel López presentó ante un reducido grupo de periodistas nueve de las trece canciones que darán forma a su próximo álbum. Lo hizo desde la cercanía que tanto le caracteriza y con la autenticidad que lleva por bandera. Una escucha tema a tema, deteniéndose y explicando junto al productor del álbum Ángel Luján, el por qué de cada canción,  ayudando a conocer el fondo del disco y a comprender cuál fue la búsqueda sonora del gallego en esta ocasión. Y la conclusión es que Xoel decidió jugar con todos los colores de la paleta. Paramales suena a folclore, soul y rock; suena a Galicia pero también a Madrid, suena a Argentina sin faltar Colombia, suena a Deluxe y suena a ‘Atlántico’. Paramales es un disco ecléctico en el que cada canción ha sido vestida con un traje exclusivo hecho a medida. Salir de la zona de confort ha sido la principal regla y el resultado es que el talento ha asumido cualquier incomodidad como una oportunidad para mostrarse en su máximo esplendor. A las ya publicadas ‘Todo lo que merezcas’ y ‘Yo solo quería que me llevaras a bailar’, se suman ‘Sol de agua’, ‘A serea e o mariñeiro’, ‘Antídoto’, ‘Caracoles’, ‘La casa hace ruido cuando te vas’ (canción compuesta por Lola García Garrido), ‘Almas del norte’ y ‘Patagonia’. Dentro de lo heterogéneo, cada canción tiene una identidad propia muy marcada que cala en una primera y única escucha, convirtiéndose en unidades compactas e irrompibles; en micromundos que hablan de...
McEnroe: Rugen las flores

McEnroe: Rugen las flores

Rugen las flores es una expresión de la contradicción, que sin embargo es más real que la armonía que se presupone como lo normal en nuestras vidas. Una paradoja en la que las estrellas esperan a la noche y las flores rugen. Una discordancia con la que uno no puede hacer más que verse correspondido.  El quinto larga duración de McEnroe viene cogido de la mano de la sencillez, pero su escucha no es fácil y directa. Sus once canciones conectan de forma inmediata aunque al inicio solo se alcance una primera capa. Será más tarde cuando, a cada nueva incursión, se descubra cómo cada frase reúne un gran significado y cómo no hay ni una palabra escrita en vano. McEnroe son unos expertos en la unión de lírica y música, enriqueciendo ambas disciplinas y haciéndolas una. Cuidando, una vez más, que la letra encuentre a su melodía y viceversa; convirtiendo así sus canciones en parejas perfectas. La inspiración la encontraron en el poema Recuerdo que el amor era una blanda furia del mexicano Eduardo Lizalde y el sonido en los estudios La Mina (Sevilla) y Raúl Pérez, encargado de producir el disco junto a la banda. Temas como ‘Rugen las flores’, que iluminan la profunda melancolía que reina en el último álbum de McEnroe; conviven con otros como ‘De madrugada’, con la introspección como protagonista; siendo el conjunto una mirada optimista en la que el deseo sería el indulto en vez del castigo.  Y si a este disco le faltaba algo, ahí está la voz de Miren Iza para completar ‘Esta misma sensación de soledad’; volviendo a formar ese Yin para...
Blur: The Magic Whip

Blur: The Magic Whip

Qué miedo dan los regresos. Llevamos una temporada viendo cómo grandes bandas vuelven a subirse al escenario, muchas para hacer un remember de aquello que fueron y otras, como Blur, con nuevo disco bajo el brazo y el riesgo que ello conlleva, porque qué necesidad hay de minar una imagen impecable con temas nuevos a los que se le va a exigir que mantengan el sonido clásico de la banda, a la vez que conecten con el momento actual y muestren una evolución. Y que esta evolución esté a la altura de lo que una vez fueron. Qué necesidad de correr riesgos cuando ya has demostrado lo que vales. Entiendo que se trata de una necesidad vital. Al menos en el caso de Blur que con The Magic Whip han transformado la emoción contenida de su vuelta en una grata sorpresa. Damon Albarn y los suyos (hasta Graham Coxon se reincorpora a la banda en este trabajo) han regresado porque de verdad tenían que hacerlo y no parece que haya motivos más allá de su inquietud musical, aunque nunca se sabe. Lo que está claro es que cada detalle de The Magic Whip ha sido tejido minuciosamente, desde el anuncio de la vuelta hasta la organización de conciertos secretos, sin olvidar el maravilloso diseño de la edición de doble vinilo que evidencia cuándo merece la pena comprar un álbum. Tuve la suerte de poder asistir al concierto exclusivo que Blur ofreció en la sala Mode de Londres el pasado 20 de marzo; en el que presentaron los temas de The Magic Whip ante 300 personas. Demostraron que están en forma y tienen hambre...
Zahara: S A N T A

Zahara: S A N T A

S A N T A (G.O.Z.Z. Records, 2015) es una colección de estados emocionales y como tal, no se ha regido por otro tiempo que no fuera el nacimiento natural de las canciones que contiene. Llega cuatro años después de La Pareja Tóxica. O dicho de otra forma: llega cuando tenía que llegar. Grabado, casi en su totalidad, en los Subsonic Estudios de Madrid, S A N T A ha sido producido por Sergio Sastre y la propia Zahara; que han contado con Víctor Cabezuelo, Martí Perarnau, Chapo González y Carlos Sosa en la grabación; mezclado por Max Dingel y masterizado por Dick Beetham. Estamos ante una obra que siendo un todo, no podemos definir como unidad; un conglomerado de percepciones que actúan de forma independiente a nivel sonoro y expresivo; pero que en conjunto, funcionan. Cada canción genera una imagen que en unos casos evocará a la épica más cinematográfica, mientras que en otros se resuelve como un indicio de psicodelia o puro rock. En S A N T A conviven temas atmosféricos como La Gracia o Donde habitan los monstruos, capaces de generar microuniversos propios sin espacios vacíos; con desnudos como El Frío o Int. Noche que nos recuerdan lo sincero que es el sonido más orgánico de Zahara. Las guitarras eléctricas o lo sintes se convierten en protagonistas en Crash o  Caída libre; y los arreglos de viento se tornan fundamentales en Hágase tu voluntad. Pero acaba siendo la voz la que nos conduce por cada sentimiento al fluctuar en manos de las palabras entre lo más íntimo y lo absolutamente desgarrador. Los detalles se convierten...
Havalina, ‘Islas de cemento’

Havalina, ‘Islas de cemento’

Islas de cemento (Origami Records, 2015), grabado por Dany Richter en El Lado Izquierdo (Madrid) y producido, mezclado y masterizado por Manuel Cabezalí; es la consolidación de un sonido que presume de buscar la mejor forma de expresión, que es origen y resultado de la experimentación, y que obliga a no dar nada por sentado. Havalina regresa con su quinto álbum de estudio después de más de dos años de espera, que se traducen en once temas que bien podrían funcionar como uno; dando forma a un disco que debe ser escuchado como leído es un libro: de principio a fin. ‘Cristales rotos sobre el asfalto mojado’ haría las veces de introducción; un camino progresivo y ascendente en el que la suma de volumen, ritmo e instrumentación te introduce a cada paso en el latir propio del último trabajo de Havalina; la repetición de la frase “no has visto lo que yo he visto”, en voz de Manuel Cabezalí, terminará por conducirnos a un estado de frenesí que se mantendrá vivo durante los primeros cuatro cortes del disco. Así se suceden ‘Islas de cemento’, ‘Un reloj de pulsera con la esfera rota’ y ‘La voz de él’; que dejándose descubrir se visten de contundencia rítmica y dejan que sean las guitarras las que terminen de escribir las letras de las canciones. Riffs que planean sobre el paisaje sonoro creado por Manuel Cabezalí, Javier Couceiro y Jaime Olmedo;  y recreado en la mente de cada uno que de pronto se ve inmerso en una nueva dimensión gracias a estas canciones. Esta dimensión es presentada poco a poco. Con sonidos y...
Morir de magia con Rufus T. Firefly

Morir de magia con Rufus T. Firefly

Qué importante es el respeto en todas sus vertientes y cuánto bien hace observar la realidad bajo el prisma de «todo es susceptible de ser aprendido». Rufus T. Firefly es una banda que respeta la música y la profesión del músico por encima de todo individualismo. Caminan despacio, se detienen y su actitud contemplativa les convierte en aquello que admiran y que probablemente su honestidad les impida reconocer: uno de los grupos con mayor proyección de nuestra escena. Lo demostraron ayer en la sala Caracol logrando algo que para mí es fundamental: fijar el concepto de Rufus T. Firefly. No me refiero a una etiqueta, ni a un estilo; me refiero a algo que va más allá, que no todo el mundo llega a lograr. Solo aquellos con suficiente personalidad como para generar un imaginario sonoro -e incluso visual- propio y fácilmente reconocible. Y en ese concepto yo incluiría lo visceral y lo real que es Rufus. No merece la pena buscar explicación porque la única respuesta válida es el talento y el manejo artesanal de sus cualidades para crear obras de arte. Por eso lo de ayer fue especial. Porque no siempre el arte encuentra la comunicación entre sus características; muchas veces de tan genial resulta inaccesible. Pero ayer la sala Caracol estaba llena de un público que estaba entendiendo perfectamente lo que ocurría sobre el escenario. Y eso para mí representa un ápice de...