Lenny Kravitz: idilio y rock

Lenny Kravitz: idilio y rock

Si la seducción es un arte, Lenny Kravitz es doblemente artista. El lunes 20 de julio el Barclaycard Center de Madrid fue víctima del coqueteo y beneficiario de la pasión. Con una puesta en escena tan sencilla como cuidada, el músico neoyorkino convirtió su recital en un cara a cara implicando al público en un concierto de casi dos horas de duración en el que sin embargo solo fueron interpretados once temas. Pero qué once. Kravitz salió al escenario acompañado por su banda, todos a una; nada de protagonismo extra para el artista que goza de la virtud innata de captar la atención. Ovaciones también para la batería Cindy Blackman y el guitarrista Craig Ross; los miembros más mediáticos de una banda de diez en la que coristas, bajista, teclista y vientos (especial mención al solo de saxo de Harlod Todd en ‘Always on the run’) dilataron el tiempo y reinventaron canciones, siempre en movimiento y con una sonrisa. Puedes leer la crónica completa en Efe Eme pinchando...
FIB en blanco y negro

FIB en blanco y negro

 La abstracción es un don que la música detenta hasta alcanzar la cota máxima y lograr que el envoltorio desaparezca en beneficio de lo envuelto. Tal es así que un festival puede convertirse en emplazamiento de descubrimiento, emoción e intensidad. Siendo fugaces pero reales los instantes en los que uno se encuentra solo ante la música a la vez que en comunión con miles de almas que experimentan como tú, la magia del directo. Este sentir se multiplica cuando tienes la suerte de ser testigo y centro de esa energía desde el foso. Justo entre las dos formas de vivir un concierto: el escenario y el público. Las primeras filas extasiadas de felicidad alzando la cabeza para encontrar al artista que acaba de salir al escenario y ve desaparecer las dudas sobre qué encontrará al otro lado. Las miradas encantadas abajo y la búsqueda y recorrido incesante arriba. Y en el foso un torbellino de impresiones que se despliegan en la ansiedad por captar el momento y la necesidad de asumir una actitud contemplativa que permite afirmar que sí, que hace calor, que hay mucha gente, que no suena perfecto y estás agotado; pero que esa conexión de la que estás siendo testigo no puede ser más real. Detener a través de la fotografía ese momento que por definición es inquieto ha sido mi objetivo. La adrenalina contenida, la euforia expresada a través de la calma de quien toma aire y respira tranquilo. De quien en la celeridad tiene tiempo para saborear el instante. De quien estando solo no puede encontrarse en mejor compañía. Fotos tomadas por Wilma Lorenzo en FIB 2015: Austin Williams (Swim Deep), Luis...
Paul Weller: La elegancia del “modfather”

Paul Weller: La elegancia del “modfather”

La palabra elegancia existe para definir a Paul Weller. Ayer la sala La Riviera de Madrid se alzó como el mejor lugar en el que estar un miércoles a las diez de la noche; y la presentación del último trabajo de Weller, “Saturns pattern” (Parlophone, 2015), la mejor excusa para ver en directo al precursor de toda una escena. El apodo “modfather” se le queda corto al artista capaz de convertir el escenario en un centro magnético. Y conseguirlo sin artificio, sin más magia que la suya propia. Desde el primer acorde, el entusiasmo de Weller salpicó hasta las últimas filas.Inquieto pero siempre en su sitio, enérgico pero nunca excesivo. El británico es un experto acumulando energía y emitiéndola en la dosis justa que requiere cada canción. Para leer la crónica completa en Efe Eme pincha...
Quique González, emoción inmune a la experiencia

Quique González, emoción inmune a la experiencia

Con la humildad de un talento aún por descubrir, Quique González se subió al escenario de la sala Galileo Galilei, una de las salas que le vio crecer, con la timidez y el respeto de un artista que tiene en consideración a su público, pero con el poderío y templanza propios de alguien con nueve discos a sus espaldas. Regresó al principio, a desnudar su alma y compartir emociones en la cercanía. Susurrando entre canción y canción, buscando respuesta en las miradas y demostrando que el empuje inicial, lo que le lleva a paliar la soledad escribiendo canciones, es lo definitivo, lo que perdura y es inseparable a la supervivencia. Acompañado por su guitarra, armónica y piano; Quique escuchó las peticiones de un público que podría haber rogado canciones hasta el infinito. De menos a más interpretó Anoche estuvo aquí, Pájaros mojados, Clase media o Pequeño Rock and Roll. Pronto ese formato en el que él estaba frente a nosotros se convertiría en uno solo en el que todos, nosotros y él, estábamos en un mismo bando defendiendo como propias sus canciones. Y es que afortunadamente la emoción es inmune a la experiencia y esta gira, Carta Blanca, ha puesto en relieve el poder de esas canciones. Él no era el mismo, el público tampoco; pero Aunque tú no lo sepas o Salitre eran las de siempre. Un concierto que se convertiría en un toma y daca de recuerdos hasta concluir con Vidas cruzadas, siendo Quique ya uno más. Despojado del micrófono, junto al público con su guitarra. Dando por finalizada la primera de dos noches en esa, su sala. Despidiéndose de Madrid con un hasta pronto sin que el adiós suene...
Zahara en imágenes

Zahara en imágenes

Zahara convierte el escenario en ese punto medio entre lo divino y lo cercano; resultando próxima pero inalcanzable; una de nosotros, pero única. Ayer el Teatro Lara presenció como Zahara posee el escenario y no viceversa; consiguiendo que visitáramos los diferentes lugares que se materializan en su último álbum, Santa; y convenciéndonos de que sigamos profesando la fe que nos inculca sus canciones. Con la colaboración de Alberto de Miss Caffeina, y acompañada por Martí Perarnau, Víctor Cabezuelo, Ramiro Nieto y Miguel de Lucas, ayer a Zahara se le quedó corto el apelativo de “Santa”. Aquí os dejo mi resumen en imágenes. Fotografías realizadas por Wilma Lorenzo el 13 de mayo de 2015 en el Teatro Lara de Madrid, antes y después del concierto de presentación de Santa, de Zahara. Para ver más fotografías, pincha...
Morir de magia con Rufus T. Firefly

Morir de magia con Rufus T. Firefly

Qué importante es el respeto en todas sus vertientes y cuánto bien hace observar la realidad bajo el prisma de “todo es susceptible de ser aprendido”. Rufus T. Firefly es una banda que respeta la música y la profesión del músico por encima de todo individualismo. Caminan despacio, se detienen y su actitud contemplativa les convierte en aquello que admiran y que probablemente su honestidad les impida reconocer: uno de los grupos con mayor proyección de nuestra escena. Lo demostraron ayer en la sala Caracol logrando algo que para mí es fundamental: fijar el concepto de Rufus T. Firefly. No me refiero a una etiqueta, ni a un estilo; me refiero a algo que va más allá, que no todo el mundo llega a lograr. Solo aquellos con suficiente personalidad como para generar un imaginario sonoro -e incluso visual- propio y fácilmente reconocible. Y en ese concepto yo incluiría lo visceral y lo real que es Rufus. No merece la pena buscar explicación porque la única respuesta válida es el talento y el manejo artesanal de sus cualidades para crear obras de arte. Por eso lo de ayer fue especial. Porque no siempre el arte encuentra la comunicación entre sus características; muchas veces de tan genial resulta inaccesible. Pero ayer la sala Caracol estaba llena de un público que estaba entendiendo perfectamente lo que ocurría sobre el escenario. Y eso para mí representa un ápice de...
José González: talento y elegancia

José González: talento y elegancia

“Hola, me llamo José”. Así saludaba el artista sueco a la madrileña sala La Riviera que colgó el cartel de “entradas agotadas” ayer miércoles 18 de febrero. José González se subió a un escenario en Madrid después de años sin hacerlo y se encontró con más de 1500 personas con sed de talento y elegancia. Y las expectativas fueron satisfechas: acompañado por su banda (guitarra, percusión, batería y secuencias y bases electrónicas); José González presentó su recién estrenado álbum Vestiges & Claws (publicado el pasado martes 17 de febrero), con delicadeza y entereza; disfrutando de poder mostrar el sonido de sus nuevas canciones en directo y rescatando algunos de los temas clásicos de su repertorio como solista o su proyecto paralelo Junip. Puedes leer la crónica completa en Rolling...
Tulsa, dueña de todas las emociones

Tulsa, dueña de todas las emociones

Ayer la sala El Sol fue testigo de cómo Tulsa sigue siendo Tulsa aún con nueva formación y nuevo sonido. La sala estaba llena – sold out anunciado hace días – y el ambiente rezumaba expectación que se vio satisfecha en lo que a compartir emociones se refiere. El público inmóvil fijaba su mirada en la frágil figura de Miren y su forma de expresar fortaleza desde la debilidad. La voz siempre a punto de romperse se vio acompañada por el público durante todo el concierto, tanto en los temas de La calma chicha (2015) como en Ignonautas (2013) o pequeños regalos de temas clásicos como ‘Algo ha cambiado para siempre’ (de la que Miren olvidaría puntual y dulcemente la letra) o ‘Matxitxaco’. Enumerar las canciones que sonaron no tendría sentido porque cualquier repertorio habría funcionado de la misma manera. La clave del concierto de Tulsa es la empatía, la necesidad que la artista genera en el público de sentir lo que ella siente, de gritar a quien ella grita, de amar como ella lo hace. Las canciones se convierten en el vehículo a través del cual Miren hace aflorar emociones ajenas. La banda que acompaña a la cantante en directo la forma Martí Perarnau (Mucho), Ramiro Nieto (The Right Ons) y Javier Carrasco (Templeton). Sintetizadores y teclados que saludan al sonido guitarrero de Tulsa con respeto y en armonía, con protagonismo pero en un segundo plano, convirtiéndose fundamentales en la creación de espacios sonoros que apoyan la intención expresiva de la cantante. Charlie Bautista y Alfredo Niharra no faltaron ayer sobre el escenario de la Sol; como no han fallado en su vínculo con Tulsa a pesar del paso...
Tweedy: él y nosotros

Tweedy: él y nosotros

Anoche La Riviera (Madrid) fue testigo de dos conciertos con un mismo final. Una primera hora de presentación de Sukierae (dBpm Records, 2014), el primer disco en solitario que Jeff Tweedy ha publicado de forma conjunta con su hijo Spencer bajo el apellido común de ambos; seguida por un repertorio de canciones de Wilco y versiones con Jeff solo a la guitarra. Dos horas de concierto en las que pudimos descubrir a un Jeff Tweedy cercano y divertido que desde el comienzo bromeó al encontrarse la sala medio vacía: “Contadle a los demás lo que se han perdido y decidles que fue tan divertido como depresivo”. Lo cierto es que sorprende encontrarse con una sala desangelada estando sobre el escenario un grandísimo compositor e intérprete como Jeff Tweedy. ¿Lo bueno? Un público de diez que no solo fue “por ver cómo es el cantante de Wilco”, sino que disfrutó de principio a fin desde el más absoluto y respetuoso silencio. Puedes leer la crónica completa en Rolling...