Blur: The Magic Whip

The Magic Whip

Qué miedo dan los regresos. Llevamos una temporada viendo cómo grandes bandas vuelven a subirse al escenario, muchas para hacer un remember de aquello que fueron y otras, como Blur, con nuevo disco bajo el brazo y el riesgo que ello conlleva, porque qué necesidad hay de minar una imagen impecable con temas nuevos a los que se le va a exigir que mantengan el sonido clásico de la banda, a la vez que conecten con el momento actual y muestren una evolución. Y que esta evolución esté a la altura de lo que una vez fueron. Qué necesidad de correr riesgos cuando ya has demostrado lo que vales.

Entiendo que se trata de una necesidad vital. Al menos en el caso de Blur que con The Magic Whip han transformado la emoción contenida de su vuelta en una grata sorpresa. Damon Albarn y los suyos (hasta Graham Coxon se reincorpora a la banda en este trabajo) han regresado porque de verdad tenían que hacerlo y no parece que haya motivos más allá de su inquietud musical, aunque nunca se sabe. Lo que está claro es que cada detalle de The Magic Whip ha sido tejido minuciosamente, desde el anuncio de la vuelta hasta la organización de conciertos secretos, sin olvidar el maravilloso diseño de la edición de doble vinilo que evidencia cuándo merece la pena comprar un álbum.

Tuve la suerte de poder asistir al concierto exclusivo que Blur ofreció en la sala Mode de Londres el pasado 20 de marzo; en el que presentaron los temas de The Magic Whip ante 300 personas. Demostraron que están en forma y tienen hambre de directo. Hacía tiempo que no veía a un público tan entregado en la escucha de canciones inéditas. Esa noche fue mágica dentro y fuera del escenario. Un Damon Albarn que no paraba de moverse y encontraba en Alex James miradas de complicidad, que se repetían con Coxon y Rowntree. No fue un show frío. No fue un regreso. Fue como ver a los Blur de entonces, ahora. La energía fluía convirtiendo las siete de la tarde en la más incendiaria de las noches. Si no es verdad que están emocionados con la vuelta, entonces son unos maravillosos actores. 

Blur London_

La magia se ha repetido con la escucha pausada de The Magic Whip. Un disco ecléctico que abarca un amplio espectro de sonidos pero lo hace de forma contundente y directa; logrando que la variedad no se traduzca en dispersión, si no todo lo contrario. Un álbum que una vez terminas quieres volverlo a escuchar y en el que no hay nada de relleno.

‘Lonesome Street’, el tema encargado de abrir el disco, es la perfecta carta de presentación; una de las canciones que más recuerda a los clásicos de Blur y funciona como rompehielos que abre el camino hacia el sonido actual de la banda. Ese nuevo sonido lo protagonizan los coros de ‘New World Towers’ y la presencia de la influencia oriental que se repetirá constantemente en el octavo larga duración de la banda. Aunque lo cierto es que no hay nada constante en este disco en el que la vertiente más pop de Blur convive con su lado más reflexivo.

‘Go Out’ es la definición de single perfecto. Este primer adelanto lanzado en febrero, a día de hoy ya es un tema “de toda la vida” de Blur. Tampoco podía faltar la presentación del personaje ‘Ice Cream Man’, medio tiempo de delicados matices y reiteración de sonidos, y casi en el ecuador de The Magic Whip, encontramos ‘Thought I Was A Spaceman’, un tema ambiental que de menos a más avanza sumando instrumentación y hace crecer la canción progresivamente de una forma inteligentemente emocional, para convertirse en un arco de sensaciones que vuelven al punto de inicio. Una demostración de la perfecta idea de composición y creación de estructuras de las que presume Blur

Tras el protagonismo de la guitarra en ‘I Broadcast’ y el intimista ‘My Terracotta Heart’; comenzarán las excentricidades llevadas al límite de ‘There Are Too Many Of Us’, de ritmo militar (en el showcase en Londres la música iba acompañada por el gesto que transformaba a Damon en soldado); el casi soul de ‘Ghost Ship’ que nada tiene que ver con lo anterior; el oscuro ‘Pyongyang’ que contrasta con los coros típicos y el sonido british de ‘Ong Ong’; para poner fin con el fronterizo ‘Mirrorball’.

Doce temas que justifican la vuelta de Blur y la convierten en obligatoria.

Portada: The Magic Whip de Blur. Texto y foto (con el móvil, muy a mi pesar) de Wilma Lorenzo.

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